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domingo, 4 de abril de 2010

Mario no golpeaba los bloques con su cabeza

Los que hayáis jugado a algún juego de Super Mario, recordaréis cómo Mario siempre golpeaba unos bloques con la cabeza para sacar monedas de ellos. Pues bien, si os fijáis en esta imagen que descubrí hace poco en Internet, veréis que no es precisamente con su cabeza con lo que golpea:

Da un golpe con el puño (menos mal, porque pobre cabeza...). El detalle es sutil, y hay que observar fijamente para darse cuenta, pero está ahí. La mayoría de las cosas que sabemos en nuestra vida son muy similares a esto: se basan en una observación somera, fácilmente aceptable, que pasa a convertirse en una "verdad".

Este camino budista trata en gran parte de deshacer estas "verdades" tan asumidas y aceptadas, y desarraigarlas una a una, por medio de la observación detallada. Así, descubrimos que no hay nada que dure para siempre, que eso que llamamos "yo" es otra cosa distinta a lo que pensábamos, y que no necesitamos muchas de las cosas que necesitábamos. También, que pasarlo mal o no depende exclusivamente de nosotros, y no de lo que pasa fuera. Para cuando llevas un tiempo practicando, la mitad de las "verdades" que creías inamovibles ya no son tales, y las que quedan te las crees menos aún. Y así, con la duda en una mano y la observación en otra, te acercas cada vez más a la liberación del sufrimiento. Dicho así, no parece tan difícil, ¿no?

lunes, 11 de enero de 2010

De Zen y Theravada y cómo Ajahn Chah me sacó del aprieto

Esta mañana estuve pensando. Quizás más de lo que debería. Hace un tiempo tomé la decisión de que no importaba lo que uno hiciese, mientras fuese consciente de sus actos y aceptase las consecuencias. Creo que eso es un punto de vista muy "zen" (pero tampoco sé tanto de zen, así que tal vez me equivoque).

Hoy, mientras meditaba, pensé en cómo en el Theravada sí que hay un camino muy marcado (el Óctuple Noble Sendero), en el que las acciones "correctas" están bastante delimitadas. Mi preocupación vino de pensar "¿Y si me estoy equivocando? ¿Y si hay más de un camino, que me lleva a más de un sitio? ¿Y si he escogido el camino equivocado?". Y así he estado toda la sentada, hasta que me he levantado y he leído el fragmento que os puse de Ajahn Chah hace unos días. De repente, toda la ansiedad se ha esfumado.

Déjalo ir. Suéltalo. Cuando tenga que tomar una decisión, si la tomo sin miedo, sin apego, sin excusas, será "Acción Correcta". Si la mente es correcta, la decisión es correcta. Pero a cada momento, aquí, ahora. Nada de agobiarse por lo que fue o lo que será. Y, así, no hay contradicción entre Zen y Theravada, y todo lleva al mismo sitio, el sitio que parece que Ajahn Chah conocía muy bien.

No hay contradicción, y Gotama y Ajahn Chah se ríen junto a los maestros chinos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Dudas


Cuando empecé a leer cosas de budismo, me encontré con muchas referencias a la duda, pero en unas ocasiones era una cualidad positiva y, en otras, la duda era algo negativo (uno de los cinco obstáculos en la meditación). ¿Cómo se explicaba esto?

La duda "negativa" es esa que te hace desconfiar en que la meditación te lleve a alguna parte, en que cuidar tus palabras y tus acciones te ayude a sufrir menos y que, en definitiva, la práctica sirva de algo. Es dudar del Dhamma, de la enseñanza, de tus capacidades, y te come por dentro, te agobia mientras meditas, y te pone trabas continuamente.

La otra duda, la "positiva", es el espíritu inquisitivo, crítico, científico si queréis, el que nos hace pensárnoslo dos veces antes de creernos una estadística, o lo que nos enseñan en clase. Es este espíritu el que nos hace querer comprobar las cosas por nosotros mismos, que se muestra receloso a creer sin pruebas y que no se aferra a ninguna opinión, porque duda hasta de sí mismo. Creo que, en parte, es el motor de la práctica, porque sin duda no hay avance...

Citando a Hipatia (en la foto), protagonista de Ágora, la última película de Alejandro Amenábar: "Tú no puedes dudar de lo que crees...pero yo debo hacerlo"