Los que hayáis jugado a algún juego de Super Mario, recordaréis cómo Mario siempre golpeaba unos bloques con la cabeza para sacar monedas de ellos. Pues bien, si os fijáis en esta imagen que descubrí hace poco en Internet, veréis que no es precisamente con su cabeza con lo que golpea:

Da un golpe con el puño (menos mal, porque pobre cabeza...). El detalle es sutil, y hay que observar fijamente para darse cuenta, pero está ahí. La mayoría de las cosas que sabemos en nuestra vida son muy similares a esto: se basan en una observación somera, fácilmente aceptable, que pasa a convertirse en una "verdad".
Este camino budista trata en gran parte de deshacer estas "verdades" tan asumidas y aceptadas, y desarraigarlas una a una, por medio de la observación detallada. Así, descubrimos que no hay nada que dure para siempre, que eso que llamamos "yo" es otra cosa distinta a lo que pensábamos, y que no necesitamos muchas de las cosas que necesitábamos. También, que pasarlo mal o no depende exclusivamente de nosotros, y no de lo que pasa fuera. Para cuando llevas un tiempo practicando, la mitad de las "verdades" que creías inamovibles ya no son tales, y las que quedan te las crees menos aún. Y así, con la duda en una mano y la observación en otra, te acercas cada vez más a la liberación del sufrimiento. Dicho así, no parece tan difícil, ¿no?
