Mostrando entradas con la etiqueta Ajahn Chah. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ajahn Chah. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de septiembre de 2010

Más retiro

Acabo de volver de una semanita de vacaciones (últimamente, vuelvo muchas veces) y como no me apetece escribir sobre el retiro (un día de estos caerá) os pongo otra anécdota divertida y hablando de guarradas, porque sé que os gusta (pero espero no herir la sensibilidad de nadie).

Durante otra sesión de preguntas y respuestas, Ajahn Abhinando leyó una pregunta que le habían hecho: "¿Cómo tratas con la tensión sexual?". Después de contarnos sus impresiones sobre el tema, nos dijo que Ajahn Chah (sí, el mismo) había tenido muchos problemas con el deseo sexual. Y por muchos me refiero a que el pobre monje tenía erecciones que le duraban horas. Y el roce de los hábitos con el cuerpo no ayudaba. Ah, el celibato.

Como un monje no puede realizar ninguna actividad para relajar la tensión sexual, Ajahn Chah fue creativo. Iba a lo más profundo de la selva, donde nadie pudiese verle y allí practicaba meditación caminando durante horas. Desnudo. Hasta que el problema se solucionaba. Si eso no es determinación, que baje Gotama y lo vea.

Supongo que para aquellos que no sepan nada de monjes budistas, esta anécdota puede resultar chocante, pero a mí me hace mucha gracia. Ver que maestros tan grandes como Ajahn Chah también pasaron sus penalidades te hace enfocar todo esto con más optimismo. Aunque, claro, yo no tengo ese problema...

lunes, 11 de enero de 2010

De Zen y Theravada y cómo Ajahn Chah me sacó del aprieto

Esta mañana estuve pensando. Quizás más de lo que debería. Hace un tiempo tomé la decisión de que no importaba lo que uno hiciese, mientras fuese consciente de sus actos y aceptase las consecuencias. Creo que eso es un punto de vista muy "zen" (pero tampoco sé tanto de zen, así que tal vez me equivoque).

Hoy, mientras meditaba, pensé en cómo en el Theravada sí que hay un camino muy marcado (el Óctuple Noble Sendero), en el que las acciones "correctas" están bastante delimitadas. Mi preocupación vino de pensar "¿Y si me estoy equivocando? ¿Y si hay más de un camino, que me lleva a más de un sitio? ¿Y si he escogido el camino equivocado?". Y así he estado toda la sentada, hasta que me he levantado y he leído el fragmento que os puse de Ajahn Chah hace unos días. De repente, toda la ansiedad se ha esfumado.

Déjalo ir. Suéltalo. Cuando tenga que tomar una decisión, si la tomo sin miedo, sin apego, sin excusas, será "Acción Correcta". Si la mente es correcta, la decisión es correcta. Pero a cada momento, aquí, ahora. Nada de agobiarse por lo que fue o lo que será. Y, así, no hay contradicción entre Zen y Theravada, y todo lleva al mismo sitio, el sitio que parece que Ajahn Chah conocía muy bien.

No hay contradicción, y Gotama y Ajahn Chah se ríen junto a los maestros chinos.

martes, 5 de enero de 2010

Ajahn Chah dice hola

El otro día leí un poco a Ajahn Chah, por primera vez en un tiempo. Esto que os copio ahora (sacado de aquí) me dio gasolina para un año o más: Pregunta: Todavía tengo muchos pensamientos. Mi mente divaga mucho, aún cuando trato de estar atento.

Respuesta: No te preocupes de esto. Trata de mantener tu mente en el presente. Cualquier cosa que surja en tu mente, sólo obsérvala. Déjala ir. Ni siquiera desea estar libre de pensamientos. Entonces, tu mente alcanzará su estado natural. No discriminando entre lo bueno y lo malo, entre el frío y el calor o entre lo rápido y lo despacioso. No más, mío ni tuyo, ni el yo, en absoluto. Solamente observa que esto simplemente es. Cuando caminas para pedir limosnas no necesitas hacer nada especial. Simplemente camina y observa cómo es esto. No hay necesidad de apegarse al aislamiento o la reclusión. Comoquiera que seas, conócete a ti mismo siendo natural y observador. Si surgen las dudas, observa cómo van y vienen. Esto es muy simple. No esperes nada.

Es como si estuvieras caminando por una calle cuesta abajo. Periódicamente, te encontrarás con los obstáculos. Cuando encuentras los impedimentos, sólo obsérvalos y supéralos dejándolos ir. No pienses acerca de los obstáculos que ya has superado. Tampoco te preocupes acerca de aquellos que todavía no ves. Clávate en el presente. No te preocupes acerca de la longitud del camino o acerca del destino. Todo cambia. Dondequiera que pises, no te apegues a esto. Finalmente, tu mente alcanzará su balance natural, donde la práctica se vuelve automática. Todas las cosas vienen y van por sí mismas.

Mírale cómo sonríe.

martes, 24 de noviembre de 2009

Sabiduría de Jedi

Estos días me he dado cuenta de que paso gran parte de mi tiempo pensando en lo que voy a hacer en el futuro (planificando) o bien en lo que ya hice y me avergüenza. Y eso no me lleva a ninguna parte.

Como decía el gran maestro Yoda: "Never his mind on where he was".

Así que a seguir currando.

PD: en mi cabeza, Yoda es como la versión de peli de Ajahn Chah. O al revés.

lunes, 12 de octubre de 2009

Don't be heedless

Desempolvando a Ajahn Chah, me siento. Día tras día, me siento, me esfuerzo, y durante gran parte del tiempo se me olvida seguir cultivando. Recuerdo las palabras de Gotama:

"Por allí hay raíces de árboles; por allá, moradas vacías. Practicad jhana, monjes. No seáis negligentes."

martes, 1 de septiembre de 2009

Unos días con Ajahn Abhinando

Ya he escrito aquí un pequeño resumen del retiro de este fin de semana. Me da la sensación de que algo ha hecho "clic" en mi cabeza durante estos días, y que ahora lo veo todo más claro.

La enseñanza de Ajahn Abhinando viene muy en línea de lo que he estado trabajando con Hongzhi últimamente: experimentar la conciencia, esa "mente original" (según los maestros tailandeses), "donde todo es correcto y totalmente suficiente" (según el chinito), y hacer de ella algo presente la mayor parte del tiempo. En este retiro he podido avanzar en esta dirección.

Si pensáis, por ejemplo: "Yo soy Fulanito", ¿qué hay entre palabra y palabra? ¿Qué es ese espacio? Eso es la conciencia, "eso que sabe".

Todo empieza a encajar rápidamente ahora, mientras los siete factores de iluminación (atención, investigación, energía, alegría, calma, concentración y ecuanimidad) y el óctuple noble sendero se extienden ante mí como un libro abierto. Queda mucho por caminar, pero tengo más claro hacia dónde tengo que hacerlo. Creo.

Mañana me operan del oído derecho, así que a ver qué tal se me da. Mientras, Ajahn Chah y Hongzhi se vienen conmigo a la cama, a enseñarme eso que ellos descubrieron en idiomas distintos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Con cariño, desde Tailandia






















Acabo de volver de mi retiro con Ajahn Abhinando. Tengo muchas cosas que contar, pero no son para ahora. Quizás mañana. Además, todavía tengo que presentarme (supongo). Solo os diré que me ha ido muy bien, y os dejo con algo que Abhinando nos regaló en el retiro y que espero que os guste tanto como a mí:

Cuando Ajahn Sumedho (un monje americano ordenado en Tailandia) fue a Inglaterra para montar los primeros monasterios de su tradición allí, tuvo muchísimas dificultades, y llegó a desesperarse bastante. Ajahn Chah, su maestro tailandés (el de la foto), se enteró de esto y le escribió una carta en la que decía lo siguiente:
Cuando no sabes cómo avanzar ni cómo retroceder, y no puedes quedarte donde estás, ahí mismo es donde está tu práctica. ¿Qué vas a hacer?

Eso, ¿qué vas a hacer?