Inspirando, espirando, comprendo que no hay nada que esperar, y que debo disfrutar de cada inspiración y cada espiración. Y no es disfrutar en el sentido de encontrarles belleza o ver cosas bonitas en ellas. Digo disfrutar en el sentido de experimentarlas sin esperar nada más. Inspirar y espirar sin esperar placer, sin esperar revelaciones, sin esperar iluminación. Solo inspirar y espirar.
Una vez se acaba la sentada, sigue siendo lo mismo. No esperar que me vaya bien, no esperar que me vaya mal, simplemente experimentarlo, sin aferrarme. Ecuánime. Imperturbable.
