Para los que no la conozáis, LOST trata sobre un grupo de personas cuyo avión se estrella en una isla perdida en mitad del Pacífico. La serie explora las circunstancias que los rodean, los misterios de la isla, mitología variada...pero, sobre todo, es una historia sobre el sufrimiento humano y cómo dejarlo ir. En vez de centrarse en todos los interrogantes que se van planteando, vamos conociendo cada vez más a estos personajes, comprendiendo sus traumas y sus motivaciones, hasta que al final sus historias terminan hoy.
El último capítulo me ha hecho pensar sobre la muerte. La serie termina con un montón de preguntas sin responder y, sin embargo, me siento satisfecho. La vida es un poco así, como las historias: cuando se acaba, quedan muchas cosas pendientes, pero todo termina tarde o temprano. Y está bien así. Así funcionan las cosas. La muerte es tan parte de la vida como la victoria lo es de la derrota o la defensa del ataque...hay una sensación de plenitud en el final de una historia y, quizás, también lo haya al final de la vida.
