Dicen que, aunque tengas sueño, tienes que seguir meditando. Si te duermes, prueba a meditar caminando, o a abrir los ojos, o a dejar de respirar un rato para despertarte.
Cuando yo me duermo, nada de eso funciona. Caminando me sigo durmiendo. Abriendo los ojos me sigo durmiendo. Dejar de respirar me espabila unos segundos, pero el sueño vuelve de nuevo, y estoy como al principio.
Así que, cuando tengo sueño, voy a dormir. Levantarte del cojín, lavarte los dientes, ir a la cama...no tiene por qué ser "no meditar". Parece fácil distinguir entre cuándo estamos meditando y cuándo no estamos meditando, pero, si practicamos siempre, entonces nunca dejamos de meditar. Sentarse es solo otra manera de meditar.
Es por eso que, aunque tengas sueño, tienes que seguir meditando.
