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miércoles, 9 de mayo de 2012

Nihilismo


[Vuelvo a publicar por aquí, que me apetece escribir otra vez]

Últimamente estoy muy nihilista. No encuentro por ninguna parte que exista un bien o mal absolutos, o un sentido de la vida, o un algo más grande que nosotros. Nacemos, morimos y ya está, parece. 

Nuestra moral tiene todo el viso de ser evolutiva, e ir cambiando con el tiempo. Así, por ejemplo, la sensibilidad hacia el sufrimiento animal parece tomar cada vez más fuerza, hasta que en algún momento pase a ser algo reconocido, como la igualdad entre mujeres y hombres o el desprecio de la pena de muerte. Pero no parece que se deba a ninguna razón externa, sino al simple desarrollo de la humanidad.

Pensando de esta manera, resulta fácil caer en el "nada importa" y el "todo está permitido" porque, de alguna forma, nada importa y todo está permitido. Pero hay algo que sí que me importa. Y es que sufro, que estoy jodido. Y abrazar el absurdo de la vida no implica necesariamente dejar de sufrir.

Por eso, hundido en el nihilismo, las palabras de Gotama cobran más sentido que nunca: "Haz el bien. Evita el mal. Purifica tu mente".

[Sigue leyendo aquí]

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Tímido

Siempre he sido muy tímido. Ya, la gente me conoce ahora y no se lo cree, pero es verdad. Y los otros tímidos "superados" como yo saben cómo es. Con entrenamiento y fuerza de voluntad, me he vuelto más sociable, pero me siento incómodo cuando me quedo a solas con profesores con los que tengo una relación de media confianza, pero con los que no sé de qué hablar (¿qué es lo correcto, hablar, no hablar? etc). También rehúyo a los conocidos en el bus, porque no quiero enfrentarme a las conversaciones incómodas que sé que tendrán lugar (cuando cojo valor y me atrevo a hablar con ellos - es decir, a no fingir que no les he visto - las conversaciones son 99% incómodas). Supongo que con más entrenamiento esa incomodidad se va también, pero a eso todavía no he llegado.

Lo curioso es que asociaba esta timidez a una especie de miedo a que me hiciesen daño. Como si estas situaciones fuesen propicias a que yo quedase en ridículo y que la gente se riese de mí, o a que pensasen que soy tonto, o cosas así. Y está claro que ese miedo está ahí. Si no, decidme por qué ayer se me aceleró el corazón cuando bajé a devolverle las llaves del garaje a una vecina...Y sí, la conversación fue incómoda.

Pero no solo está eso. Hoy, meditando, me he dado cuenta de que también hay algo mucho más básico: que no me gusta la incomodidad. Y me diréis: "Joder, eso lo sé yo sin meditar". Ya. Pero yo no. El caso es que eso del rechazo a la incomodidad es una de los casos que el Buda explicita como "sufrimiento" en su primer discurso:

"Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo deseado es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento."

Ya, ya sé lo que vais a decir. Es que el budismo parte de cosas muy obvias, o ¿qué os pensabais? Pero bueno, lo malo es que la incomodidad (y las cosas indeseables en general) siempre van a estar por aquí, y no se puede escapar de ellas por mucho que lo deseemos. Así que toca aprender a vivir con ello. Ya os iré contanto qué tal me va. A propósito de estas cosas, el maestro chino Hongzhi decía:

"Muévete por todas partes libremente, sin seguir las condiciones, sin caer en las clasificaciones. Enfrentándote a todo, suéltalo y obtén estabilidad. Permanece con esto como esto, permanece con eso como eso" *

* Hongzhi habla en lenguaje código Ch'an. Para entenderle hay que meditar. O saber chino. O las dos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Jhanas


Hace unos días decidí volver a estudiar con Gotama, así que de vuelta a los suttas. Quiero profundizar en lo que realmente dijo (o lo que queda de lo que realmente dijo) Gotama, analizar los conceptos, practicarlos, y, de alguna manera, guiarme. ¿Qué conceptos necesito para liberarme del condicionamiento? ¿Cuáles son superfluos? ¿Cómo se hace todo esto? En los suttas se encuentra una enseñanza muy detallada que puede ayudarme bastante...o pueden llenarme la cabeza de pájaros.

Iré escribiendo sobre los que voy leyendo en Bosque Theravada, por si queréis leerlo.

Coincidiendo con esta vuelta, durante las sentadas me voy a centrar en el estudio de los jhanas, estados meditativos formulados por Gotama a modo de "postes" que indican que vas por el buen camino. Las últimas sentadas han ido bastante bien en este aspecto, pero queda mucho por profundizar...

Os dejo la formulación clásica de los jhanas, que es con lo que voy a trabajar:

Y estando así, separado de la sensualidad, separado de los insanos estados mentales, él entra y permanece en el primer jhana, acompañado con el pensamiento inicial y analítico, lleno de arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión. Y todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.

Y otra vez, el monje, apaciguando el pensamiento inicial y analítico, logrando la calma mental y la unificación de la mente, entra y permanece en el segundo jhana. Lleno de arrobamiento y placer nacidos de la reclusión y libre del pensamiento inicial y analítico. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.

Y otra vez, el monje, al extinguirse el arrobamiento, permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, sensible a la sensación del placer, del cual los Nobles declararon que “Feliz es aquel que mora en la ecuanimidad y en la atención consciente” y, de esta manera, entra y permanece en el tercer jhana. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este placer despojado del arrobamiento.

Y otra vez, el monje, al abandonar tanto el placer como la pena –con la anterior desaparición de las alegrías y las tristezas- entra y permanece en el cuarto jhana, el cual va más allá de los placeres y las penas, purificado con la ecuanimidad y atención consciente. Impregna su cuerpo con la pureza mental y clara conciencia de manera tal, que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por esta ecuanimidad y clara conciencia.

PD: el martes me voy de retiro con Ajahn Abhinando, hasta el domingo, lo cual hace ya un año de blog...

domingo, 18 de abril de 2010

¿A quién quiero salvar?

Ayer me levanté con un sentimiento raro, una especie de apatía que no me dejaba ver qué día tan bonito hací ni qué suerte tengo de seguir vivo. Era como si no tuviese ganas de vivir. Esta sensación ha aparecido varias veces y se ha ido otras tantas. Como casi todo en esta vida, no duraba. Esta vez, gracias al conocimiento anterior (y a que estuve leyendo a Ajahn Chah el día anterior), no me dejé llevar por ella (Ajahn Chah decía "let go! let go!") y simplemente la observé. Pero eso no hizo que se fuera.

Mi experiencia con sensaciones desagradables dice que si siento una y la observo sin involucrarme en ella, desaparece al poco, y santas pascuas. En esta ocasión, la apatía seguía allí, a pesar de que no la sentía del todo. Había una parte de mí (la "mente original", conciencia, o como queráis llamarlo) que simplemente veía/experimentaba lo que pasaba, y otra que estaba apática. Así que así seguí, un par de horas, hasta que la apatía se cansó y se fue. Curioso.

Mientras me sentía apático, me crucé con personas por la calle que tenían expresiones tristes, iracundas, impacientes...casi ninguna sonrisa (si no habéis hecho este expeirmento, es muy interesante: casi nadie va sonriendo por la calle). Normalmente, al ver esto suelo reflexionar sobre el sufrimiento, sobre cómo nos afecta a todos y demás. Pero, inconscientemente, lo hago como si yo estuviese por encima y, al verles, pensase: "Pobres de ellos, cómo me gustaría ayudarles". Ayer, sin embargo, pensé que yo estaba sufriendo como ellos y que todavía no había conseguido sacarme de este hoyo.

¿A quién quiero salvar, si no me he salvado a mí mismo? ¿Cómo soy tan soberbio?

Ya lo dijo Gotama: "Mientras, oh monjes, el entendimiento y la visión con respecto a estas Cuatro Nobles Verdades de acuerdo con la realidad bajo sus tres modos y doce aspectos no fue totalmente puro en mí, no admití al mundo con sus divinidades, Màras y Brahmas, a la humanidad con sus ascéticos, brahmanes y hombres, que había realizado correctamente por mí mismo la incomparable iluminación." (SN 56,11 Dhammacakkappavatana Sutta).

viernes, 2 de abril de 2010

Kamma

Llevo ya un tiempo queriendo escribir por aquí, pero al final nunca encuentro el momento. El tema que me intrigaba entonces y que ahora ya he aceptado totalmente es el kamma (pali), también conocido como karma (sánscrito).

El karma es un concepto bastante peculiar, que grosso modo se podría expresar diciendo que "toda acción tiene una consecuencia". Nuestras acciones (ya sean mentales, verbales o corporales) tienen un cierto "karma" que puede ser positivo, neutro o negativo, en función de la intención que las motive. Así, acciones motivadas por un karma "positivo" darán lugar a resultados o consecuencias positivos, y acciones motivadas por un karma "negativo" darán resultados negativos.

Dicho así, puede sonar muy aséptico y difícil de creer. Sobre todo si nos metemos en vidas pasadas y demás folclore que tanto gusta a todo el mundo. ¿Qué significa el karma entonces? ¿Si en mi vida pasada fui un asesino no podré tener mujer en esta? ¿Si robo unos grandes almacenes en mi próxima vida seré una cucaracha?

No sé si esas cosas ocurren o no, porque no llego a tanto (aunque Gotama habla de ello bastante explícitamente en el Canon Pali), pero sí sé que si robas unos grandes almacenes, es bastante probable que la policía te persiga y te metan en la cárcel, le des un disgusto a tu familia y tus amigos y no saques nada en claro. Y, a un nivel más sutil, la intención (el karma) que motiva el robo afecta a numerosos procesos en nuestra mente, que provocan que nos preocupemos de que no nos pille la policía, salir corriendo, guardar lo que hemos robado...pensamientos que, en general, no hacen más que angustiarnos.

Hace unos meses me preocupaba por la posibilidad de que alguien realizase un asesinato pero no se sintiese mal por ello: si somos capaces de controlar nuestras mentes hasta un punto en el que no sufrimos a pesar de asesinar a otros, entonces toda la moral se caería por los suelos. Pero es imposible. No se puede asesinar a nadie sin sufrir. El mero hecho de pensar en matar a alguien supone ignorancia, e implica que el sufrimiento está allí. El karma existe, y no podemos escapar a las consecuencias de nuestros actos (tanto internas como externas). O, al menos, yo no puedo.

De ahí la importancia de sila, la moralidad y disciplina, como base del camino.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cuando las reglas se vuelven restricciones

Estos días se ha armado mucho revuelo en el mundillo Theravada por una "espúrea" ordenación de bhikkhunis (monjas). Podéis leer sobre ello aquí.

Cuando veo cosas como esta, me pregunto cuál es la razón de las reglas, y si tiene sentido seguirlas a rajatabla. En un grupo, tal y como lo veo, las reglas son una guía que sirven para mejorar la convivencia, y no voy a entrar a discutir aquí si es lícito saltarse esas reglas en casos especiales (como se supone que hizo Ajahn Brahm al ordenar a esas bhikkhunis), porque ya se ha dicho mucho sobre el tema y opiniones las encontráis en cualquier parte.

Lo que me interesa es preguntarme sobre las reglas en la práctica. Acabo de leer el ensayo de una amiga mía (que podéis leer aquí) en el que dice que "como practicantes de las enseñanzas del Buda, nuestra práctica no solo debe alimentarse por nuestra propia inspiración para alcanzar el Nibbana de una manera sencilla, o por lo que aprendemos leyendo Suttas, sino que también debe alimentarse por nuestro más profundo deseo de practicar según las reglas que el Buda dispuso".

No es la primera vez que he leído este argumento: el Dhamma no está para que cojas lo que quieras, sino que tienes que llevarte todo el paquete. ¿Es así? ¿Acaso nuestro camino debe limitarse a seguir las reglas que encontramos recogidas en el Canon Pali (que pueden asemejarse más o menos a lo propuesto por el Buda)? ¿Acaso el Buda siguió alguna regla en particular cuando abandonó su hogar en busca de la liberación del sufrimiento? ¿No recomienda el Buda tener un espíritu inquisitivo en todo momento, y comprobar todo lo que se nos enseña?

En mi humilde opinión, creo que estas reglas dispuestas por el Buda han de servirnos de referencias de lo que Gotama, ese hombre tan sabio, consideraba más útil. Referencias, no restricciones: soy yo quien tiene que probar qué funciona en mi camino, al igual que Gotama abandonó todas las reglas y convenciones cuando emprendió el suyo.

Además, las reglas de Gotama tienen un significado histórico y cultural, y hay que entenderlas en su contexto (hay un discurso en el que habla de los distintos tipos de esposas que casi es mejor obviar). Mi camino no está en la India de hace 2550 años, está aquí, ahora. Y Gotama murió hace demasiado como para poder aconsejarme ahora, así que eso me deja solo. Solo, pero no arrogante; solo, pero intrépido; solo, pero rodeado de amigos.

Gracias, Gotama, por tus consejos. Gracias por iluminar el camino. Leeré tus palabras (o lo que queda de ellas) mientras camino.

Deséame suerte.

lunes, 12 de octubre de 2009

Don't be heedless

Desempolvando a Ajahn Chah, me siento. Día tras día, me siento, me esfuerzo, y durante gran parte del tiempo se me olvida seguir cultivando. Recuerdo las palabras de Gotama:

"Por allí hay raíces de árboles; por allá, moradas vacías. Practicad jhana, monjes. No seáis negligentes."

viernes, 4 de septiembre de 2009

¡Esto no debería ser así!

A veces, cuando veo imágenes de los niños de África muriéndose de hambre, o de gente sufriendo la guerra, suelo acabar con pensamientos del tipo: "¡Esto no debería ser así! ¡El mundo es injusto!"

¿Lo es?

El mundo no "debería" ser de ninguna manera. Solamente es. "Debería" y "no debería", "justo" e "injusto", "mejor" o "peor" aparecen solo en nuestras mentes; nosotros juzgamos, el mundo solo es como es. Gotama, el del moño, decía que una de las causas del sufrimiento era el bhava tanha, la sed de ser: este se suele interpretar como la avidez de convertirnos en algo (algo que "deberíamos" ser), pero también se puede aplicar a lo que deseamos que sean las cosas.

No creo que esté mal (¿quién soy yo para decir qué está mal?) desear ayudar o cambiar las cosas, pero he encontrado que cuando el deseo alcanza una cierta intensidad (cuando se convierte en avidez), sufro. Así que me esfuerzo para dejar de decir cosas como "¡Esto no debería ser así!".

Mirad cómo sonríe Hotei (el del cuadro). Le llaman el Buda sonriente, pero no deberían hacerlo, porque vivió mucho tiempo después de que Gotama hubiese muerto. ¿Creéis que le importa?

miércoles, 26 de agosto de 2009

El Buda también te amaba

Acabo de descubrir el blogger en mi cuenta de Google y me he dicho "¿por qué no?", y he abierto este blog. Creo que no escribiré mucho de momento, ya suelo hacerlo aquí.

Gotama (también conocido como el Buda), ese del moño de ahí abajo, era un tío majete, que comía poco y no bebía alcohol. Un chico sanote, que dicen. También estaba iluminado. O algo así. Los cristianos (sobre todo los evangélicos, que son muy expansivos en esto), suelen decir que Cristo nos ama...bueno, pues Gotama también...lo que pasa es que está muerto y ya no puede seguir amándonos. Una pena que los iluminados no resuciten. No obstante, sus palabras (o algo parecido a ellas) todavía "dan mucha guerra", como me decía un amigo el otro día, y podéis encontrar muchas de ellas aquí (o aquí si prefieres en español).

Ya os contaré más de mí si sigo escribiendo por aquí. Mientras tanto, soy Pablo, y es un placer conoceros. Gotama dice "Hola".